Vamos a meditar en las instrucciones de Jesús a los once de hacer discípulos en todas las naciones, después de analizar la magnitud y la amplitud de ese encargo vamos ahora a analizar los pasos a seguir para su cumplimiento.
La tarea de hacer discípulos tiene sus raíces en la autoridad absoluta que Cristo ha recibido en los cielos y en la tierra, esta autoridad es la que permite que avancemos con osadía y confianza en el ministerio de hacer discípulos, seguros en la convicción de que en Cristo somos más que vencedores.
En la tarea de hacer discípulos ellos debían analizar primero la manera en como ellos llegaron a ser discípulos de Cristo, de que sus vidas fueron impactadas por el Maestro.