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La economia de Dios

El propósito de este estudio, es llevar a el creyente la palabra de fe y abundancia que encontramos en la Escritura.
Muchos
creyentes han sido mal enseñados en la creencia de que seguir a Cristo es vivir en absoluta pobreza y necesidad, lo cual es una mentira de Satanás para él lograr el objetivo de quitarle a los hijos de Dios las bendiciones que le pertenecen.
La verdad de Dios es esta: El quiere y hace con todo su poder que sus hijos estén completamente suplidos en todas sus necesidades.
En este estudio veremos que a veces al enemigo o se le permite o él logra engañar a algunos de nosotros, valiéndose así de esto para robarnos y quitarnos las bendiciones que de nuestro Padre Celestial nos pertenecen.

Nuestra Guerra Espiritual

Como creyentes somos parte de un mundo cósmico. Desde el momento que nacimos en Dios entramos en un guerra con seres espirituales que nos quieren impedir la bendicón de Dios.
Sin embargo, gracias a Jesucristo, esa guerra ya fue ganada por Él, y nos ha dado a nosotros esa bendición.

Ahora somos nosotros quienes somos responsables de tomar lo que nos ha sido dado, sabiendo que somos victoriosos en Cristo.

Guardando y cuidando el Evangelio como buen tesoro de Dios

La iglesia está en estos momentos viviendo la peor de todas las persecuciones espirituales en sus veinte siglos de existencia. Y el mayor peligro esta en tantos evangelios falsos y vanos.

Por esta causa, el Evangelio es su más sufrida víctima.
Estamos en tiempos tan peligrosos cual nunca antes respecto a la doctrina de Cristo.

El mundo de las comunicaciones inundan a todos los seres de la tierra y la iglesia no queda inmune a esto.
Informaciones  instantáneas vía satélite son servidas en todo el Orbe, y la iglesia se percata de estas por igual.

Las opiniones de hombres sin conocimiento de Dios turban y perturban confundiendo a los creyentes con sus ciencias vacías. Es tiempo cual nunca antes para que la iglesia y todo el cuerpo de creyentes se aferre a la verdad del Evangelio de Jesucristo.

Ley o Gracia

Aqui hay un estudio dividido en seis partes:

  • Como definimos la Ley?
  • Surgimiento de la ley
  • Historia de la ley
  • El pecado: Transgresión de la ley
  • Liberación de la ley
  • El poder de la ley
  • Limitaciones de la ley

El Milenio

La iglesia de Jesucristo necesita hoy día conocer, cual es en el plan perfecto de Dios, la realidad profética acerca del reino prometido a "la casa de Jacob", (el Israel natural) la restauración del reino davídico, y el gobierno fuerte y de paz que Dios les prometió y que ellos tanto han esperado, es decir que hablamos aquí de los mil años proféticos o como se conoce:El milenio.

Juicios del creyente

Cuales juicios tiene el creyente?

El creyente experimenta 3 juicios de esta manera:

  • Juicio pasado

  • Juicio presente como hijo (nos juzgamos a nosotros mismos )

  • Juicio futuro como siervo

Este estudio explica cada juicio.

Cristo manifestado en carne y revelado en Espíritu

Para el creyente cristiano es de vital importancia conocer y entender que es necesario diferenciar entre Cristo manifestado en carne y la revelación del Cristo Espíritu.
 Es decir la verdadera identidad permanente y real de Jesucristo,  ya que Él debió tomar la forma de carne y parecer uno mas dentro del montón de pecadores acá en el planeta perdido. Es necesario conocerlo a Él en la revelación espiritual para que en verdad su obra salvífica tenga el efecto en nosotros. Si alguien no ha nacido del espíritu, no podrá sino conocerlo  en su manifestación carnal, y aunque se afane y proponga ver  todos los detalles de su vida terrenal esto podrá servirle para escribir libros, películas, historias y fábulas, pero no le servirá  ese tipo de conocimiento ya que a menos que nazca de nuevo lo otro para nada aprovecha. Alaba al Señor si has tenido un encuentro con el Cristo que se le presentó glorioso al Apóstol San Pablo en camino a Damasco o al vidente Juan en la isla de Patmos.

La verdad os hará libres

Para el creyente es mayor el significado de libertad, ya que puede  experimentar el  vivir verdaderamente libres de la oscuridad,  pecado y el dominio de Satanás. Al igual que para las naciones,  el creyente también requiere de un libertador, de alguien que haya tomado la iniciativa,  ya que ninguno de nosotros estaba en capacidad para hacerlo. Esto fué lo que Jesucristo nuestro Libertador hizo por nosotros en la cruz del Calvario. Nos  dió libertad completa.
 



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