Llega el final del día y mi cuerpo dice: "Ya no puedo mas!". Me siento agotado.
Espero que mañana no sea tan difícil como hoy. El cansancio es mas fuerte que dolor de músculos. Va mas allá que un cansancio físico. En verdad yo se a que se debe. Pero decido no decirlo muy alto. Que dirían mis líderes, y los hermanos de la iglesia? Encuentro mil y una razón por la cual simplemente culpo ese cansancio a un desgaste físico y no mas.
Pueden haber sido muchas diferentes situaciones que me llevaron a estar en esa situación, pero en fin la razón principal ha sido mi falta de comunión con Dios.
Si yo he estado en la iglesia los domingos, pero en verdad no he experimentado la mano de Dios en mi vida.
Tal vez te sientes en una situación parecida o hayas pasado por una igual?
Podemos hacernos la foto de un barco en la tormenta sin capitán. Las olas nos dan duro y en verdad simplemente flotamos por la misericordia de Dios. Pero porque tantos cristianos pasivamente dejan que esto suceda?
Cual es nuestro error?
Nos dejamos segar de nuestras propias fuerzas y comenzamos a actuar como si nosotros somos la razón de nuestros éxitos.
La pregunta que muchos se hacen es: Y ahora como hacemos para volver a tener intimidad con Dios?
La respuesta a esta pregunta es muy simple. Es algo que para un cristiano define su vida como cristiano.
Dios nos ha llamado a vivir en su palabra. El esta esperando que volvamos a poner nuestra mirada en Él.
Cambio de mentalidad
Ánimo que nos es tan difícil como muchos lo ven. Hagámonos esta foto:
Cuando la noche esta en su momento mas oscura, es justamente cuando todo comienza a mejorar. Cada segundo habrá mas luz. Cada segundo el sol esta mas cerca de alumbrar nuestro rostro. Y eso que Dios no es como el sol, porque el no se va en la noche! El esta con nosotros en toda situación o circunstancia.
Salmos 139:7-12:
7 ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?
8 Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del *abismo, también estás allí.
9 Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar,
10 aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!
11 Y si dijera: «Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío»,
12 ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día.
¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!
Estas es una verdad que tenemos que aprender a vivir no importando las situaciones. Se trata de concientizar nos de esta verdad. En vez de ver que el vaso esta medio vacío, verlo medio lleno. No dejar que nuestros sentimientos y nuestra mente nos hunda. Al hundirnos por sentimientos o pensamientos perdemos la mirada de Dios y obviamente eso no es algo que debemos dejar suceder.
En cambio debemos buscar el médico de médicos, el maestro de maestros, el que en verdad todo lo conoce, incluso nuestros pensamientos y dificultades. El sabe que la única solución para nuestro cansancio en verdad es una renovación hecha por El mismo
Jesús quiere llevarse lo viejo, gastado, roto, dañado de nuestras vidas. El quiere llevarse lo que no sirve y estorba. Nos hemos conformado y acostumbrado a andar con pesos que no debemos estar llevando.
El tiene una renovación espiritual, emocional y física
El también nos da una renovación de nuestro entendimiento; un ajuste a nuestra visión espiritual, moral y de nuestros pensamientos para que queden conforme a la mente de Dios.
El cambio de mentalidad para no ser perdedores sino ganadores en Cristo. esto es muy importante ya que si nosotros podemos visualizarnos como victoriosos en Cristo, también podemos experimentar la voluntad de Dios para nosotros, buena y agradable.
Aprender esa simple formula, que no somos perdedores sino ganadores en Cristo puede cambiar nuestra vida entera ya que nuestras vidas y nuestros éxitos no dependen de nuestras fuerzas y sentimientos, sino de Dios simplemente.
Viene un nuevo día, un tiempo que puedes iniciar con una visita de el Espíritu Santo. Dios mismo dice que hoy es un nuevo día para ti. No lo dejes pasar y tampoco lo aplaces para mañana.
Ahora es el momento para tener ese encuentro con Dios.
