
Lucas 14:16-24
La cena está servida y todo preparado. Hay muchos invitados y el banquete está dispuesto. Tu eres su invitado, invitado real. Así como en esta parábola, Jesucristo siempre se ha ocupado de ser el primero en invitarnos; manda a sus siervos para que recibas el mensaje. Todos lo escuchan y saben que es el Señor quien habla. Allí en aquella ocasión eran muchas las respuestas. Te ruego que me excuses, he comprado una hacienda y debo ir a verla respondió uno; el otro dice: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Luego dice el siguiente: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos, te ruego que me excuses.
Cuál es tu respuesta?
El banquete esta servido y no es pequeño, todo el Padre lo ha entregado para aquellos que ha invitado. A su Hijo hubo dispuesto y en sacrificio fue entregado, su sangre derramada y su vida ha sido dada, toda la herencia que a El le pertenece nos fue dada y dispuesta.
En Mateo 17 dice la escritura que después de seis días Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano y los llevó a un monte alto; Ahora ya no es Pedro, ni Jacobo, ni Juan, sino tu que lees este mensaje quien ha sido por Jesucristo tomado. Su lugar preferido el monte, porque allí mostraría su gloria, poder y vida a aquellos que habían sido llevados.
En este monte Jesucristo se transfigura, su rostro resplandece como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Es Jesús quien te ha llamado.
Ya no es aquel Cristo que tiene que venir a morir o ser juzgado por la humanidad, sino que es el Señor de Señores y Rey de Reyes, el que quiere revelarse a tu vida como lo hizo en aquel monte.
Todas las riquezas, poder, gloria y honra son de El. Ha provisto salvación para su pueblo, y vida eterna para todos los que en El creen. Y después de manifestarte salvación continúa atrayéndote hacia El para que le conozcas y puedas experimentar su gracia.
Cuál es tu respuesta?
Sus ovejas escuchan Su voz y le siguen, como El mismo lo dice en San Juan, por esto creo que tu corazón es abierto y dispuesto a rendirte a sus pies.
Han escuchado que un padre tenía dos hijos? Uno de ellos puedes ser tu. El menor después de recibir la herencia del padre, lo junta todo y se va a un lugar apartado de su padre. Es lo mismo que nosotros hacemos. Conocemos de su amor y gracia abundante y sin embargo no nos acercamos a El. Vemos en poco lo que hemos recibido.
En el caso de este hijo lo primero que hizo fue buscar ayuda en aquella provincia apartada. Que clase de ayuda cree usted que recibió? Si recibió al ayuda de alguien que esta distante al Padre. El mundo ofrece y lo que ofrece aparenta ser dulce y agradable pero es desagradable y doloroso para aquellos que son hijos de Dios.
Lo primero que se le ofrece es una hacienda. Su trabajo con cerdos. Sabe usted lo que esto representa? Si, la hacienda del mundo y el lugar del pecado al cual vas a servir como esclavo habiendo sido libertado.
Los cerdos son símbolo de huestes de maldad a quien servirías. Es esto lo que deseas?
Mientras esto ocurre, tu Padre espera el momento de verte llegar y hacerte fiesta porque has vuelto al lugar de habitación.
Las algarrobas de los cerdos deseaba este hijo comer y ni aun eso podía porque nadie le daba. Pasaba por estrechez teniendo un Padre como el que tenía.
Aquel hijo reconociendo que en casa de su Padre nada le ha de faltar decide volver a arrepentido, no se sentía digno y levantándose viene a su padre y dice: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. Lo que el Padre dice es: Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado y comenzaron a regocijarse.
El deseo de mi corazón es invitarte a que busques la presencia del Señor, que todas aquellas áreas en las que estés escaseando puedan ser bendecidas y no te conformes con algarrobas o migajas que el mundo te ofrezca.
Cuando te reúnas o congregues hazlo para adorarle, pedirle perdón, buscar de él y no por un simple compromiso.
Así como Jesucristo subió al monte y allí se reveló a los que con El estaban, sube tu al mismo monte, acércate para que también puedas ver y experimentar todas sus maravillas.
Te bendigo en el nombre de Jesús.
Jeanneth
