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Enviados en el nombre de Jesús

Vamos a meditar en las instrucciones de Jesús a los once de hacer discípulos en todas las naciones, después de analizar la magnitud y la amplitud de ese encargo vamos ahora a analizar los pasos a seguir para su cumplimiento.

La tarea de hacer discípulos tiene sus raíces en la autoridad absoluta que Cristo ha recibido en los cielos y en la tierra, esta autoridad es la que permite que avancemos con osadía y confianza en el ministerio de hacer discípulos, seguros en la convicción de que en Cristo somos más que vencedores.

En la tarea de hacer discípulos ellos debían analizar primero la manera en como ellos llegaron a ser discípulos de Cristo, de que sus vidas fueron impactadas por el Maestro.

Para nuestra mentalidad moderna hablar de enseñanza es pensar en aulas, cursos, universidades, etc., debemos hacer a un lado todo este concepto si queremos entender lo que Jesús tenia en mente cuando hablaba de hacer discípulos, porque ninguno de los discípulos había tomado clases de pedagogía o técnicas de enseñanza, pero la metodología a seguir la habían visto claramente en la vida y ministerio del maestro.

Cristo uso varias maneras de enseñar: predicaciones, diálogos, pero el método que mas frecuentemente, uso sin embargo fue el de enseñar por medio de su propia vida.

Esto deja por sentado que la tarea de enseñar a otros estaba fundamentada en una práctica personal. Lo que ellos debían enseñar no procedía de una teoría de libros o de lógicas vanas, sino de un estilo de vida que ellos habían construido siguiendo al maestro.

Cristo había provocado una transformación absoluta de aquellos que eran sus discípulos, para esto era necesario que cada aspecto de la vida fuera examinado en base al consejo de Dios.

No se trata de una lista de temas, sino de un llamado a un estilo de vida donde todos los aspectos de nuestro andar son tocados por la palabra de Dios, Nuestra vestimenta, nuestra alimentación, nuestras relaciones familiares, nuestro concepto de trabajo, nuestra manera de conducirnos en publico, nuestra manera de divertirnos, nuestros pensamientos mas íntimos y una infinidad de asuntos mas.

La verdadera transformación, del discípulo se produce precisamente cuando la palabra confronta cada una de las áreas de su vida de modo que se vea obligada a entronar a Cristo como su Señor en todo momento y en todo lugar.

El objetivo no es llenar la iglesia de simples personas, sino de discípulos que guarden los mandamientos de Cristo y que lo sigan a El con todo su corazón, con toda su mente y con todas sus fuerzas.

La gran comisión revela el carácter del trabajo en equipo desde la perspectiva de Cristo.

La trinidad refleja el perfecto funcionamiento de un equipo: no hacen nada por su cuenta, los tres ocupan la misma posición “Dios”, busca el uno la gloria del otro.

Estoy hablando de un grupo donde todos honran a los demás miembros del equipo, se trabaja dando cuidadosa consideración a las opiniones de los demás respaldados por la profunda convicción de que cada uno de ellos ha recibido dones y gracia de Dios para ser partes de los proyectos del reino.

El andar de los discípulos como equipo debía revelar este mismo deseo de honrar, bendecir y buscar la gloria de otro mucho más grande que ellos.

Los discípulos de Cristo debían ser ejemplo con su propia vida de los mandatos de Cristo, así nosotros como discipuladores en la Grey de Dios debemos primeramente vivir la palabra que se nos ha enviado a predicar o enseñar.

Esto nos indica que todo cristiano que vive a la luz de la palabra de Dios puede ser un discipulador, el llamado a discipular o a enseñar no esta limitado a los predicadores o grandes maestros de la palabra, sino a todo el pueblo de Dios que esta dispuesto a impactar la vida de otros al mismo grado en que la suya fue impactada.

Los discípulos sabían que ley les esperaba un camino con muchas dificultades, no obstante se les había asegurado la victoria por medio del Mesías resucitado, ahora Cristo añadía a esto otro elemento: su compañía en todo momento y en todo lugar. Cuando fueran maltratados, El estaría con ellos, cuando fueran vituperados El estaría con ellos, cuando tuvieran hambre o frío, El estaría allí.

Hoy en nuestro caminar con Cristo, el mandato de hacer discípulos esta vigente para nosotros, es la misma orden que fue dada a los apóstoles y que todavía hoy nos toca a nosotros cumplir, llevar este aroma de Cristo por doquier, impactar las vidas de otros de la misma forma en que la nuestra ha sido impactada. Afuera, en todo lugar hay personas esperando escuchar de nosotros las buenas nuevas, el Evangelio de Cristo. Y nosotros también contamos con la certeza de que dondequiera que vayamos El ha de respaldarnos y estará con nosotros hasta el fin del mundo.

No sabes como hacerlo??? Atrévete!!!!! Cuéntale a alguien lo que Cristo hizo por ti.

Vanessa Tejada,
La Gracia de Dios, Colombia.



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