Conocer acerca del principio espiritual sobre el perdón, es una de las cosas que la Palabra define como: “Uno de los primeros rudimentos de la doctrina.”
Es decir que un niño recién nacido del Espíritu debe aprender sobre esto, así como el recién nacido aprende a ser amamantado por su madre.
Sin embargo, que triste es la realidad de que muchas veces llegamos a viejos y hasta pasamos a la presencia del Señor y nunca hubimos de aprender a perdonar conforme a como nos enseña a perdonar nuestro Progenitor Espiritual.
Que triste que con el Nuevo Nacimiento no comencemos nosotros a caminar en este asunto como camina nuestro Padre Celestial.
Todo lo contrario, pues nos obstinamos a perdonar como aprendimos de nuestros antepasados en la carne y en el mundo de lo natural, y no nos ejercitamos en la Vida y la Piedad de nuestro Dios.
Practicamos el perdón conforme a lo que vimos, oímos y experimentamos en neutros hogares paternos, con nuestros abuelos, padres, tíos y otros familiares.
Luego aprendimos en las iglesias católicas, protestantes, evangélicas y pentecostales, a perdonar como los vimos perdonar a ellos en el mundo religioso.
Esto no debe ser así. Nosotros, nacimos de Dios, y fuimos hechos partícipes de la Naturaleza Divina al participar del Nuevo Nacimiento por medio del Espíritu de Dios.
Sin darnos cuenta, en efecto, es muy poco lo que los creyentes sabemos de cómo es que nuestro Padre y nuestro Salvador Jesucristo nos enseñan del perdón en las Escrituras.
Al Padre y a Cristo no les importó para nada en absoluto cómo habrían ellos de lucir ante los demás al perdonar a sus escogidos y redimidos por la sangre de Cristo.
Es por esto que muchos cristianos son avergonzados y humillados en las iglesias cristianas en todo el mundo.
Esto es así, ya que no hemos sido enseñados a vestir al hermano que ha quedado desnudo a causa de su caída y de su debilidad ante el pecado y la prueba de tentación.
Esa es la razón por la cual millones de cristianos no se atreven a ir a las iglesias a congregarse, ya que saben que los hermanos los están esperando para “freirles con aceite en la Sartén de la iglesia donde se acostumbran a congregar.”
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| Aprendiendo a perdonar como Dios perdona.pdf | 513.58 KB |
