En el Salmo 3:1-3, leemos: "Oh Señor, cuanto se han multiplicado mis adversarios...Muchos son los que se levantan contra mí...
Muchos son los que dicen de mí: No hay para el salvación en Dios...Mas tu oh Señor, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza...".
Al enfrentar un nuevo día, pueda que sean muchas las adversidades que usted tenga que enfrentar.
Pueda que sean muchos los adversarios que se levanten con el propósito de hacerle mal y arruinarle el gozo y la paz a la cual usted tiene derecho a disfrutar como heredero(a) de Dios.
Pueda que algunos se atrevan a diagnosticar sobre y contra usted, de que ya para usted no hay salvación, de que ya no hay esperanza para esa necesidad imperiosa que le abate, o para esas circunstancias en el hogar, la familia, en el trabajo o negocio, y hasta en su propio cuerpo, tal ves herido por algún quebranto o síntoma terrible. Pero gracias a Dios que ahí no se acaba el problema, ya que se nos dice como con voz de trompeta: "Mas tú, Señor, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza...".
Cuan hermoso es poder contar con la fidelidad y el amor de un Dios Todopoderoso, quien se ha comprometido al darnos la promesa de ser un escudo alrededor nuestro. La protección del Señor esta alrededor de usted, al norte, al sur, al este y el oeste; en la mañana. la tarde, la noche, al anochecer y amanecer; esta también en su salidas y en sus entradas; en la ciudad y también en el campo. Finalmente, ya cuando a usted le falte la fuerza hoy, el mismo Señor habrá de hacerse presente en su alcoba, para con toda ternura y con sus manos levantar vuestra cabeza.
Día de bendición: Paz y Gracia
