Agradecemos al Señor por la victoria recibida en el aniversario de la Iglesia en Stavanger, bendecimos a cada hermano y el trabajo que en ella se realiza. Bendecimos también a cada uno de sus ancianos y lideres, declaramos sobre ellos la fuerza y el denuedo para continuar adelante, sabiendo que en el Señor tendrán abundante recompensa. El trabajo en el Señor no es envano.
